Monday, March 27, 2006

Tu perfume en mis manos.

Aún siento tu perfume en mis manos…
…No me abandona ,ni en las duchas donde el agua quema para llevarse el sudor de la noche anterior.
Esta vez no fue el pasto, sino el final de un camino sin luz ,una vereda con astillas enterrándose en mi espalda, dejando huella que estuve contigo.
Una casa con dos ventanas sin vidrios como ojos mirando la noche, respiró con nosotros, inhalando el mismo frío que nos tendía bajo la tierra seca.
Calles sin nombres y nunca encontradas, mis pies y los tuyos corriendo en búsqueda de una voz que te llamaba.
Y de nuevo las palabras tiernas, un “te quiero” y un “amor”…dulces…como lenguas de miel, susurrando al oído.
El sueño nos inunda y compartimos el calor para hacer de la noche algo más placentero, aunque mi cuerpo se estremezca con las horas, me abrazo a tu cuello y olvido que no hay suficiente ropa para abrigarnos.
Decepcionado me dices que aquella tarde sentiste cosas que al parecer yo no sentí….no sabes que el vació que humedece los labios para herirnos es el mismo.
El sentido se vuelve penumbra en un mar de incertidumbres, sin embargo, a veces veo el millón de estrellas que jamás me has regalado.
Y vuelven los paseos por parque, y canciones olvidadas que renacen con olor a folklore.
Confundida piso, distorsionando mi calle, y veo un amanecer que nunca existió, el mundo se da vuelta cuando queremos ver con los ojos cerrados.

“Paren el mundo que me quiero bajar”…

Déjame acunarte con esta historia..déjame cubrir el umbral de tus puertas

Anaïs Nin