Llora por ti una lágrima pequeña cargada de sal.
Lloran las mañanas que desperté a tu lado, sin calor en este segundo, sin besos ni abrazos tiernos.
Lloran los parques que nos vieron recostados en sus pastos, donde más de alguna vez dormimos la siesta.
Llora mi pecho porque ya no te “protege” como una vez me dijiste.
Llora El Biógrafo porque quizás no vuelva a ver dos futuros amantes tan hermosos como lo fuimos nosotros.
Lloran mis oídos por el silencio de no escuchar tu voz dulce e infantil.
Lloran mis manos que no quieren conocer otras geografías.
Llora la plaza Brasil que nos vio enamorarnos…Llora el Bellas Artes porque ya no nos perdemos en sus pasillos.
Lloran mis horas y mis días porque amanecen sin motivo.
Lloran los mil “te amo”, los un millón de veces repetidos “mi amor” y el único adiós que nos dijimos.


