
De Kapuscinski a Rebeca y otras cosas
(Sin editar)
Ya acostada, te escribo sobre este día torpe, un poco de los últimos.
Sin mas que decir que bastante vacíos, inevitablemente acostumbrándome a que no es mi casa… ¿qué será de ella?… ¿de mi cama cuando me vuelva a dormir?
Pienso en las horas…tantas ya hacen que dejé de ver tu pelo y bese tus labios rojos de noche, ¡qué noche mi amor! el silencio nos ocultó bien bajo las frazadas, innecesarias cuando nos abrigamos juntos.
Tu cara a medio dormir tus ojos aún y siempre vivos, tus manos tiernas, tu apego irresistible cuando me despiertas para que te deje un lado en mi cama.
Hoy leí a ese que esperaba cada sábado, siempre en la misma revista, siempre en la misma página, ese con el mismo sabor dulce del olvido y la nostalgia, anécdotas irrelevantes que sin ellas seríamos nada.
Que soberbio pensé, y más tarde te lo dije.Que soberbia su forma de decir los proyectos privilegiados que pocos y nadie pudo tener con Kapuscinski ¡que personaje no! Llega cuando las ansias de comprar nuevos libros permanecían alejadas de Santiago, de mis calles favoritas y todo lo que tenga que ver con ese sector que sin querer siempre visitamos, ese que es nuestro…si , el mismo que nos escucha amarnos, el mismo que nos posa de un amargo café, o esa pequeña y elegante galería tan sugerente, el mismo que te sorprendía recorrer al principio, el mismo del que recordabas sus calles para aclarar el mapa en tu cabeza, el mismo que nos da desayunos, almuerzos o helados dependiendo de la hora.
Anoche sin imaginar algo más que el cariño que siempre quise de una persona como ella, hablé con aquella mujer que desconocida llegó a vivir a la casa de mi tía, a cambio de los cuidados tan dulces que pueda tener con todos. Me hablaba siempre así, atenta rápida, vivaz…sabes...y anoche conversamos así mismo, ella entre loza que lavar y su delantal para no mancharse con el aseo que debe hacer cada día.
Siempre pienso en que cada persona es una historia que debe contar y esta vez ha sido la que mas me ha sorprendido.
Vivió 20 años en una Argentina prometedora, mas al menos que Chile en los 80.Su madre la abandono tras morir su padre y ella se crió con una abuela (lo que supe por mi tía).Tiene el pelo rubio, teñido por los viajes y un peinado alto que la hace parecer mas joven, su acento a pesar de chilena, se mantiene de la tierra que la acogió, de su Palermo querido y bohemio.
Me dijo que allá tenía sus cosas, un departamento no grande pero si cómodo, sus amistades, su mundo lleno de libros…conoce a Freud, le gusta Cortázar y Márquez…
En un arranque planeado con anticipación viajó a Cuba, a la vida y un mes, se quito la venda y cuenta lo decepcionada que se vino de Fidel, pero que a su Che –y digan lo que digan-lo lleva en la sangre y en su socialismo que se escapa al pronunciar unas cuantas palabras…Se da cuenta de lo mucho que le falta a esta tierra , no entiende el poco respeto que existe , la poca educación en las casas, y todo lo que se transmite cuando se camina por su calles…
Vuelvo a leer estas palabras escritas hace meses…vuelvo y recuerdo su cara y su peinado opacamente rubio. Ya no trabaja ahí ..quizás donde…al menos sé que entre “Artes y Letras” se lleva mi recuerdo bajo el brazo.
Enero ,2007
Anaïs Nin

